El duelo y las emociones
En el duelo se presentan algunas manifestaciones que las personas comúnmente experimentan cuando existe una pérdida. Como hemos señalado previamente, las respuestas pueden ser de diversos tipos; como cambios en las emociones, pensamientos, conductas además de que es posible que se presenten síntomas físicos. En esta ocasión nos enfocaremos en las principales respuestas emocionales que se pueden presentar ante una pérdida. Es de considerar que estas emociones son normales, y todas las personas están expuestas en menor o mayor medida a ellas.
Tristeza
La tristeza es el más frecuente de las emociones asociados ante una pérdida. Y una de las características más reconocidas por el resto de las personas. La tristeza puede demostrase con llanto o sin derramar una sola lágrima. Es descrito como un “vacío”, “sufrimiento”, “desazón”. Sin embargo, es de considerar que aunque cada uno de nosotros pueda dar su propia descripción de tristeza, lo más común es el simplemente sentirse triste.
Es posible que este sentimiento pueda ser negado por el mismo afligido, sin embargo lo habitual es que no sea tolerado por las personas a su alrededor con frases como el “no estés triste”, “todo estará bien”, etc. Lo que en ocasiones demerita este importante sentimiento, ya que es parte de cualquier despedida.
Enojo.
Este es otro de los sentimientos que se pueden presentar. Si bien no es tan fácil reconocer como es el de tristeza, y algunas veces es difícil concebir que además de estar triste también se presenta coraje.
En algunos casos es más sencillo ocultar sentimientos de tristeza a través del enojo, como es el caso de una separación en la pareja, o el del ser despedido en donde todo el enojo se dirige hacia alguien más. Sin embargo ante un fallecimiento puede ser desconcertante el sentir enojo, y es más difícil dar una explicación. Algunos se sentirán defraudados, como el pensar que nos dejan solos, o molestos contra la personas que no cuido adecuadamente una enfermedad.
Este sentimiento suele estar más oculto y uno de los riesgos existentes es el interiorizar el enojo u otras palabras dirigirlo hacia adentro.
Culpa.
Normalmente la culpa se manifiesta respecto a algo que ocurrió, o algo que se pasó por alto en el momento de la muerte. En ocasiones puede ser una culpa irracional como el no haber hecho lo suficiente, o haber estado presente cada momento. Pero en otros casos la culpa tiene un trasfondo real, como el haber tenido malas relaciones o un conflicto no resuelto del que ya no se podrá hacer nada.
Este es un sentimiento que al igual que la tristeza y el enojo tiene que ser validado por la persona y los que la rodean, es también una emoción difícil que puede comprometer el bienestar del individuo en algunos casos vale la pena dar un poco de criterio de realidad para poder disminuir o hacer más llevadero este sentimiento.
Ansiedad.
Este sentimiento tan común en los seres humanos, en la mayoría de los casos en un mecanismo de protección. El que nos preocupe estar en una zona peligrosa de la ciudad tiene su razón de ser, y por el que evitamos lo más posible el peligro.
En el caso de una muerte puede activarse esta sensación por dos motivos, uno de ellas al mostrarnos nuestra propia vulnerabilidad, nuestra fragilidad ante la vida que la mayor parte del tiempo tendemos a evitar. Estos pensamientos, no pueden ser desechados ante una muerte cercana. Lo que nos ocasiona miedo y preocupación. Muchas veces este sentimiento es enmascarado por otros más evidentes como la tristeza o el enojo, pero no deja ocupar una parte importante de las emociones despertadas ante una perdida.
El otro motivo son aquellas preocupaciones más “mundanas” si se quiere ver de esta forma. Aquellas preocupaciones que tienen que ver desde cómo llevar a cabo los procedimientos propios de las ceremonias correspondientes, hasta aquellas preocupaciones acerca de lo que depara el futuro. Algunos ejemplos pueden verse cuando uno de los cónyuges fallece y el otro tiene que hacerse cargo de situaciones no realizadas con anterioridad (como llevar las cuentas).
Otras preocupaciones tiene que ver cómo resolver una situación en particular: conseguir otro empleo en caso de ser despedido, o como ocupar el tiempo ante una separación, que nuevamente puede ir en conjunto con otros sentimientos.
Lo más importante de esta emoción es como aquel temor que se nos presenta ante un peligro, la mayoría de las veces es un aviso de nuestro organismo para que estemos preparados o bien realizar modificaciones necesarias en nuestra vida.
Soledad.
Este es otro sentimiento desagradable con el que se tiene que lidiar. Varía mucho al respecto de la perdida que se haya tenido y/o la cercanía que se presente, por lo que no es lo mismo perder a un familiar con el que se tenga poco contacto, que uno con el que se conviva todo el tiempo.
Otro de los factores influyentes esta emoción es que tanto apoyo social se tenga. Para algunas personas perder un ser querido es perder también todo su sostén, para otros se convierte en una oportunidad para darse cuenta de la conexión que se tiene con otras personas. Tampoco hay que olvidar que existen momentos en donde se puede sentir una increíble soledad, a pesar de estar rodeado de personas. Esto puede ser algo normal que sin embargo se alarga mucho tiempo puede desencadenar otro tipo de complicaciones.
A veces es necesario tener que sentir esta emoción por más desagradable que sea, es una etapa necesaria para estar al tanto de nosotros mismos, además de ser necesario para comenzar a restablecernos.
Impotencia.
Esta es una emoción está muy relacionada con la ansiedad y en ocasiones con el enojo. Se presenta como un recuerdo estresante, acerca de que no logramos hacer nada y no podemos apartar tan fácilmente. No esta demás decir que es un sentimiento desagradable, porque en muchos casos, así es, realmente no podemos hacer nada.
Es posible que este sentimiento nos sobrepase y evite que podamos observar otras cosas necesarias y cambios que tenemos que realizar y como ejemplo señalare un escenario desagraciadamente cada vez más frecuente:
Muchas personas que se divorcian, se sienten realmente impotentes ante su situación (al menos los que no quieren separarse). Se repasa una y otra vez que pudieron haber hecho diferente o cómo podrían regresar a una etapa anterior, que la mayor de las veces no es posible, muchos sufren tanto con esta impotencia, ya que no depende totalmente de ellos, que se olvidan de otras cosas que si están en sus manos, como el buscar los mejores términos de la separación o cuando existen hijos como hacer para que haya menos sufrimiento en ellos, etc.
Alivio.
Uno de los sentimientos más ambivalentes que se pueden presentar. Por una parte no es un sentimiento muy desagradable, pero que bajos ciertas circunstancias puede ser demasiado incomodo incluso para poder compartirlo con los demás.
En algunos casos se puede presentar después de una fallecimiento de una personas que cursa con una larga enfermedad o que conlleva mucho sufrimiento, sin embargo en otras ocasiones una persona puede sentir alivio posterior a perder a una personas que requería muchos cuidados por lo que puede ir acompañado de culpa y autoreproche por tener esos sentimientos. Que nuevamente sin no son aceptados y validados (o utilizados) al menos por la persona pueden traer un mayor sufrimiento en el futuro.

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