Hola que tal, bienvenidos a otro articulo en el blog de clínica duelo y pérdida. En esta ocasión revisaremos el libro: “El siglo de la soledad” de Noreena Hertz.
He escrito un artículo un poco diferente a lo acostumbrado en el blog, aunque de alguna forma se relaciona con la vida modera y la pérdida. Les presento este libro que me ha resultado interesante en los tiempos modernos en los que vivimos.

Una pandemia muy fresca en nuestra mente.
Leí este libro a inicios del 2023. Justo estábamos finalizando la pandemia; una pandemia que cambio nuestro mundo, y a muchos de nosotros. Fueron años complicados que son difíciles de recordar. No porque haya pasado mucho tiempo, sino por todo lo ocurrido en esos años.
La pandemia nos solo se llevo a familiares y buenos amigos. También nos hizo experimentar el aislamiento social y sus consecuencias. Consecuencias que todavía encontramos en algunas personas como por ejemplo en los estudiantes afectados en esos momentos.
¿Pero que tiene que ver todo eso con el libro: el siglo de la soledad? Pues bien, uno de los aspectos que nos señala la autora es que la pandemia acelero un proceso que ya se venia presentado en las ultimas décadas: La soledad. Con secuelas en la salud mental y física de muchas personas en todo el mundo.
El siglo de la soledad
Noreena Hertz es una académica, economista y escritora británica que ha escrito diversos libros sobre todo de política y economía.

Norrena Hertz
En este libro asocia algunos aspectos de la sociabilidad y como algunos factores económicos y políticos son generadores de aislamiento y soledad. Para el interés de la autora el aislamiento también tiene connotaciones democráticas y económicas que muchas veces no se toman en cuenta.
En su libro señala múltiples referencias a artículos científicos que muestran como la soledad tiene repercusiones físicas. Un ejemplo de ello es el incremento en de enfermedades cardiacas, cáncer y demencia, asi como debilitamiento del sistema inmune con mayor riesgo de infecciones.
De la misma manera diversos estudios señalan que el asilamiento esta relacionado con mayores niveles de ansiedad, depresión y suicidio. Con mis pacientes es evidente que aquellos que tienen una menor redes de apoyo tienen más dificultades para recuperarse de sus aflicciones.
Incluso una de las recomendaciones que siempre le doy a mis pacientes es que necesitan socializar de cualquier forma: buscar grupos, buscar pasatiempos donde convivan con más personas o se arriesguen a entablar conversaciones en nuevos entornos. Esto cobra una mayor importancia en los adultos mayores. Aunque, todos nos beneficiamos de la interacción social.
¿Pero que está sucediendo? y ¿Qué podemos hacer al respecto?
La autora señala algunos factores que podrían contribuir al aumento de la soledad:
- El envejecimiento de la población.
- La urbanización o que un mayor número de personas estén viviendo en ciudades más que pueblos o áreas rurales.
- Cambios en las familias (como familias fragmentadas).
- Cambios en el trabajo con el giro a que muchos se de ellos toman mas aspectos individualistas y menos sociales.
- Las redes sociales, como una mal sustituto de la interacción social.
Personalmente he observado como algunos cambios en la vida personal pueden llevar a que interaccionemos menos. Uno de ellos en forma importante es la edad. Conforme pasa el tiempo tendemos a interaccionar con menos personas.
La siguiente grafica muestra que conforme avanza la edad el tiempo que pasamos con amigos, y familia va disminuyendo. Mientras que aumenta el tiempo que pasamos con la pareja y solos. Aunque esta investigación se realizó en estados unidos, una cultura diferente a la nuestra no esta muy alejado a nuestra realidad.

Otro de los aspectos que pueden afectar la interacción social son aspectos relacionados con el trabajo o incluso la construcción de las ciudades.
Los trabajos suelen dejar poco tiempo para otras actividades ya que podemos pasar mucho tiempo laborado que no queda tiempo, ni energía para otras cosas. Vale lo mismo para el trabajo del hogar que a veces suele ser más agotador que un trabajo remunerado.
El como vivimos es un factor relevante. Cada que pienso en mi infancia y como salíamos a jugar en la calle frente a mi casa no dejo de sentir anhelo a tiempos que fueron diferentes.
Ahora frente a casa de mis padres donde podíamos jugar futbol solo colocando unas piedras a manera de portería ahora se ha vuelto peligroso incluso para cruzar la calle (se ha convertido en una avenida en donde los coches parece que no tienen noción de los limites de velocidad).
Veo como mis sobrinos tienen que ir a lugares distantes si desean jugar con sus amigos. A veces incluso ir en coche. Eso sin contar que siempre está la percepción de peligro que los niños estén solos en la calle.
¿Qué hacer ante el riesgo de soledad?
En el libro el siglo de la soledad, la autora recomienda algunas intervenciones que cree pueden resultar útiles:
- Políticas públicas que apoyen a las personas mayores y sus familias Programas de desarrollo comunitario que promuevan la interacción social.
- Nuevas formas de trabajo que fomenten la colaboración y el sentido de comunidad.
- Políticas de redes sociales que protejan a las personas de la explotación y el aislamiento.
Noreena Hertz concluye que la soledad es un problema complejo que requiere soluciones innovadoras. Sin embargo, ella cree que es posible construir un mundo más conectado y menos solitario.
Es evidente que no podemos esperar a que nuestros gobiernos pongan una solución a estos aspectos. Aunque deberían intervenir de alguna manera, o al menos iniciar un cambio.
Es evidente que existen pocas, por no decir nulas actividades para los adultos mayores. Propositivamente tenemos que crear lugares de reunión para ellos, donde puedan interaccionar de alguna manera. Mejores parques o actividades exclusivas cerca de casa. Actividades sociales, culturales o religiosas, cualquier cosa. Crear nuevas comunidades para todos.
Los niños también tienen que encontrar formas sanas de interacción, no solo en donde no corran peligro sino también aquellas que puedan favorecer sus interacciones sociales, solucionar problemas son sus pares y recabar una buena red de apoyo para el resto de sus vidas.
Mientras que, para todo nosotros, sería conveniente recordarnos que el trabajo no es lo más importante en nuestra vida. Que no estamos aquí para trabajar, mientras dejamos de lado a nuestra familia, nuestros amigos o la posibilidad de encontrar otras personas que enriquezcan nuestra vida.
Espero que este no sea nuestro siglo de la soledad, sino que sea el siglo donde nos damos cuenta de lo verdaderamente importante en la vida: nosotros y nuestros seres queridos.
Un fuerte abrazo y hasta la próxima.

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