Hola que tal, soy el Dr. Fernando Balleza y el día de hoy quisiera hablarte acerca de cómo responden los niños ante la muerte. Hablar o explicar las cosas a los niños siempre nos ponen en aprietos.
La muerte es una de esas cosas que nunca queremos hablar y un tema que siempre estamos posponiendo. Vale la pena estar preparados conociendo que sucede en los niños sobre todo que no nos tomen desprevenidos.
Existen diferencias importantes entre las respuestas de un niño y las de un adulto. En parte debido a las diferencias en la maduración y su comprensión del mundo. Algo importante y es necesario que nos quede claro es que los adultos no somos iguales a los niños.
El cerebro del niño y el sesgo del adulto
A veces es dificil entender como es la mente y el pensamiento de un niño. Cuando un adulto piensa en su niñez lo hace con su mente adulta. Durante nuestro desarrollo poco a poco vamos olvidando como era nuestro pensamiento infantil.
La concepción del tiempo por mencionar solo un ejemplo. Para nosotros es relativamente sencillo medir el paso del tiempo, hace cuanto sucedió algo, cuanto tiempo ha trascurrido, etc. En los niños, mientras más pequeños sean, la concepción del tiempo no es tan clara, pueden existir confusiones en la medida del tiempo.
Imagínate explicarle a un niño pequeño que debe esperar varias semanas para ver a sus compañeros de escuela cuando salen de vacaciones. Ejemplos como estos hay muchos, la concepción de la muerte es uno de ellos. Para poder explicar la respuesta de los niños es importante conocer que factores influyen en su duelo.
¿De qué depende la respuesta de los niños?
Cercanía
Mientras más cercanía exista entre un niño y la persona que fallece mayor afectación tendrá el niño. Depende del contacto con el que se tenía ese familiar.
No es lo mismo que muera alguien del núcleo inmediato como alguno de sus hermanos, padres o abuelos (especialmente si convivían con frecuencia), a que lo haga otro familiar con el que se tenía poco contacto.
Generalmente mientras más cercanía exista entre dos individuos, más importancia existe en el vínculo y mayor puede ser el duelo. Un ejemplo de ello es cuando fallece uno de los padres los cuales son muy cercanos y muy significativos para el niño.
Edad del niño
La edad del niño afecta la comprensión de la muerte y como esa muerte afecta su vida diaria. Niños muy pequeños (bebes) serán afectados más por los cambios en la rutinas que por la pérdida en sí. Los efectos a largo plazo pueden ser perjudiciales si la persona fallecida era el cuidador principal y sobre todo si esta figura no se sustituye adecuadamente.
Aunque los bebes no puedan entender lo que está sucediendo, son muy sensibles para detectar como están los otros. De esta forma actúan replicando las emociones. Desde más irritables, ansiosos, hasta dejar de comer o dormir si su cuidador principal está muy afectado emocionalmente.
Los niños más grades de 5 años en adelante pueden comprender lo más básico de la muerte. Como que la persona no volverá a estar con ellos, que no necesita comer, o beber. Mientras el niño crezca su concepción de la muerte se va ampliando.
Muchos de nosotros a esa edad, ya tuvimos la experiencia de la muerte con alguna mascota, por ejemplo. Muchos niños no muestran sus emociones directamente como lo haría un adulto. Lo hace a través de sus acciones, juegos y sobre todo en las conductas que presentan.
Por ejemplo un niño muy nervioso, difícilmente dirá que algo le preocupa. Será más sencillo que sienta síntomas físicos, que deje de dormir o de comer, o bien que tenga pesadillas.
Los preadolescentes y adolescentes, tendrán pensamiento un poco más similar a los adultos. Ellos podrá entender conceptos más abstractos como la religión, además de podrán hablar un poco más de cómo se sienten.
Cada niño y adolecente es único, y cada uno responderá de forma particular.
Circunstancias de la muerte y afectación familiar
Al igual que los adultos como haya sido la muerte tiene un alto impacto en la respuesta que tendrán los niños. Así muertes muy traumáticas o inesperadas, o enfermedades crónicas y desgastantes tendrán impactos diferentes en los niños.
Uno de los factores más importantes y que como adultos tenemos un poco más de control es: cómo reacciona la familia ante la muerte.
Si una familia puede apoyarse mutuamente, y contener el dolor esto ayudara a toda la familia (especialmente a los niños) para enfrentar mejor la perdida.
En cambio sí una familia tiene respuesta muy erráticas, la afectación en los niños será doble, por una parte la pérdida en sí y por la otra el sufrimiento familiar. Es el caso de los duelos exagerados en donde los síntomas son muy intensos o en donde exista una mala afrontación al dolor y se recurre a sustancias como alcohol o drogas. O bien se ausentan de la familia.
Contener el dolor no es lo mismo no expresar emociones
Muchas personas con el fin de no afectar a los niños esconden sus emociones. Y tratan de estar “fuertes”. Actúan como si no pasara nada. Esto crea una gran confusión en los niños, en donde por una parte es evidente que ocurre algo importante y por la otra todos actúan como si no pasara nada.
Un adecuado apoyo y contención también implica demostrar emociones, como tristeza o enojo. Más importante aún, poder hablar de ello. Esto permitirá que todos estén en sintonía y disminuirá la confusión.
Por otra parte les podemos mostrar a los niños que a veces está bien estar triste. Que también es parte de la vida, y que la familia estará ahí con ellos.
¿Qué te ha parecido este artículo?
Información como esta da para un libro entero. Hay muchas cosas que decir al respecto, desde cómo explicarles a los niños, como ayudarlos a sobreponerse o que señales de alarma tenemos que estar alerta.
Si te interesa que hable más de estos temas o bien quisieras que extendiera más la información al respecto, no dudes en dejarme un comentario o enviarme un mensaje privado,
¡Saludos y hasta la próxima!


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